Copa America: Un gran ejemplo de nuestra pequeña mente

 

Hace unos cuantos años un jugador de fútbol se comía el Domingo al mediodía un excelente platazo de ravioles, en casa de la “Mamma”, y enfilaba para la cancha.

Y jugaba como si nada. Claro, eran otros tiempos. Otras exigencias. El fútbol era amateur. Y los jugadores lo practicaban por amor al mismo, y al deporte en general.

Todo ha cambiado. Hoy, además de las exigencias profesionales (entrenamientos, concentraciones, viajes, varios torneos simultáneos, etc.), los jugadores se ven muy presionados por los resultados. Por los incentivos, por las “carreras” que se les abren o cierran dependiendo lo que logren mostrar al mundo que los está mirando, por la “liquidéz” de sus pases que depende de sus rendimientos… Y hasta por los barrabravas que ponen en riesgo su integridad física cuando no juegan al nivel de lo que estos inadaptados esperan…

La verdad es que muchos se preguntarán que tiene que ver este post con nuestra búsqueda de la Libertad…

Y la respuesta es “Todo”.

Cada día más nuestras sociedades y estilos de vida van alejándonos de nuestra “verdadera naturaleza”. Y en el mundo de las finanzas (ya sea trading o inversiones) esto se paga muy caro.

Después de una trayectoria brillante en la Copa América, Argentina llegó a la final.

Jugó en todos los partidods anteriores un juego, que más allá de los triunfos y la efectividad, fue lindo. Vistoso. Como hace mucho que no veíamos jugar a la Argentina. Divirtiérndose. Mostrando la habilidad del fútbol argentino. Casi, diría, que como se jugaba hace 40 años.

Y en la final, mas allá de lo que hiciste, tenés que mostrar tu “verdadera naturaleza”… O al menos, tratar de que no se empañe, y no caer en las vacilaciones típicas de nuestra pequeña mente.

Y no era, además, una final común. era contra Brasil. Con todo lo que esto representa psicológicamente.

Brasil salió a ganar. Argentina salió a la cancha confundida.

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La destreza demostrada a lo largo del torneo por Argentina, de pronto se esfumó. No lograban hacer ni un sólo pase “como la gente”. Estaban casi adormecidos. 

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Y más allá de que Brasil fue muy superior, o no tanto, los resultados están a la vista:

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Brasil – 3   Argentina -0

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Esa es la diferencia entre jugar para divertirse, y jugar presionados por el resultado.

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En otro canal de TV, mientras Argentina agonizaba, se podía ver Argentina-Haití en el Torneo sub-20.

Parecían de otro país.

Una buena lección de los peligros de que nuestra “pequeña mente” se meta a estorbarnos… y justo en el momento más crítico.

Les habrá servido de algo a los jugadores de Argentina, y su cuerpo técnico ?

Veremos…

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