Puede el Offshore Banking ser considerado un pecado mortal?

 

Una de mis premisas es nunca discutir con nadie sobre Religión, Preferencias Sexuales ni Política Partidaria.

Al fin y al cabo, cada uno es libre, y puede pensar y opinar lo que quiera, mientras no ofenda con ello a nadie, ni ponga en riesgo la libertad de los demás.

Pero hoy, sin querer generar polémica, quiero compartir unas ideas.

En un interesante artículo, el famoso Times de Londres, nos informa de un borrador en el que estaría trabajando el Papa Benedicto XVI, para una Encíclica que apuntaría a condenar a quienes utilizan los “Paraísos Fiscales” y los “Bancos Off-Shore”.

Benedicto XVI

Según la nota, el argumento del Papa es que “evitar y evadir impuestos” (dos cosas, a mi entender, muy diferentes !!!) son acciones moralmente condenables porque impiden que los gobiernos recauden fondos, con los que se puede ayudar a los más necesitados.

Lo primero que uno debería preguntarse es si el Papa sabe de los billones de dólares que se recaudan, supuestamente para ayudar a los más necesitados, y que terminan financiando los caprichos de gobernantes corruptos o su propia perpetuación en el poder, oprimiendo a los más necesitados, y bloqueando cualquier intento de cambio.

Pero esto es secundario.

Sería, antes que nada, importante preguntarse quiénes son los asesores financieros del Papa. Seguramente el Banco del Vaticano, sede y custodio de numerosas fortunas familiares, podría enseñarle, mejor que estos, que la globalización, aún con todos los males que le achacan sus detractores más acérrimos – hasta ahora no ha traído más que Libertad para los oprimidos – a través de información libre y sin censuras -, nuevas oportunidades, y Progreso, de la mano del capital emprendedor, generando nuevas fuentes laborales, mejores salarios y un mayor estándar de vida.

Walter Williams

Como destaca el columnista Walter Williams, el Papa realmente debería asesorarse mejor, porque evitar impuestos a veces no pasa de elegir libremente invertir en Bonos Libre de Impuestos, y esta es una conducta no sólo legal, sino que hace a la Libertad de los individuos de decidir como invertir sus ganancias, que ya han pasado por un gravámen impositivo sobre sus ingresos.

Wlliams, además, agrega que la posición que el Papa está adoptando se alínea con la OECD (Organization for Economic Cooperation and Development), que según éste, es una burocracia situada en París que comprende 30 naciones (la mayoría de Europa Occidental, Norteamérica y el Pacífico) que gravan impositivamente muy fuerte a sus ciudadanos, y que tratan de “chantajear” a los países que han decidido reducir las cargas impositivas de sus ciudadanos, adoptando enfoques económicas más liberales (Bahamas, Panamá, Lichestein, Mónaco, etc.).

Estos estados mantienen una presencia enorme del Estado, cuyos abultados gastos exceden más del 50% del PBI (por ejemplo en Francia, Suecia, Alemania e Italia).

Basìica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano

¿Está entonces, se pregunta Williams, la Iglesia Católica Apostólica Romana a favor de mantener Estados enormes y burocráticos ? O, en otras palabras, ¿Está la Iglesia a favor de que el Estado coercione a algunas personas para que otras vivan de sus ingresos genuinos?

Y la pregunta es válida. Porque, creo humildemente, que la Solidaridad nunca puede basarse en la Coerción. Es voluntaria. Debe surgir de cada uno, para ser sincera.

“El Papa, prosigue Williams, podrá decir que la acción del Estado refleja la voluntad popular. Significaría esto que la interpretación del mandamiento de Diós a Moises “No Robarás” no es absoluta, sino que podría entenderse como “No robarás hasta wque obtengas una mayoría en el Parlamento o Congreso.”

El tema despierta mucha controversia.

El derecho a la Propiedad Privada se basa en este Sexto Mandamiento. Quienes tratan de distinguir entre los “derechos de propiedad” y los “derechos humanos” cometen, según muchos Libertarios, un error fundamental: El derecho a la propiedad es el más importante de los derechos humanos. Para existir y prosperar, cada uno necesita bienes materiales, incluído el más valioso: su propio cuerpo.

Los individuos y sus familias no pueden vivir sin medios para sostenerse. Todos tenemos el derecho de abastecer nuestras necesidades usando lo que ganamos y lo que poseemos – nuestras “Vidas, Libertades y Bienes”, como lo plantea John Locke – libres de la intromisión de los demás. 

Tanto Santo Tomás de Aquino (Summa Theologica, II-II, 66, 2, 118), como Aristóteles antes que él (La Política, Libro II, c.3), reconocen en toda persona el derecho a la propiedad.

La posición de Benedicto XVI se opone, casi por completo, a la de su antecesor Juan Pablo II en su Encíclica “Centesimus Annus“, dada a conocer el 1 de Mayo de 1991, en el centenario de la Encíclica “Rerum novarum” del Papa León XIII, donde por primera vez la Iglesia trata temas relacionados con temas relativos a los problemas y derechos en la Economía y Política moderna.

En esta Encíclica Juan Pablo II habla del futuro del mundo sin el comunismo – que él ayudó tanto a desarticular, habiéndolo vivenciado de cerca en su Polonia natal,  de la Libertad, de la Sociedad y de la Fé. Su mensaje puede claramente enmarcarse dentro de las ideas liberales, sobre todo desde un punto de vista económico.

El Papa remarcó principios básicos: Derechos humanos, límites del poder del Estado, los bienes comunes, y los imperativos de Libertad, Paz, Caridad y la Universalidad de la Verdad.

Juan Pablo II, quién conoció de primera mano las tiranías del Nazismo y del Comunismo Soviético denunció la falacia del último, y abrazó los principios del libre mercado, siempre advirtiendo contra los problemas de las democracias carentes de moralidad.

Y, lo más relevante, alabó el cumplimiento de la Ley y la productividad de la iniciativa individual y destacó los peligros de los insensibles gobiernos burocráticos y todopoderosos.

Sin dudas, Juan Pablo II creía que para que florezca la Fé, los individuos deben poder ser libres y prosperar. La propiedad y la libertad de elección son una parte integral de esta prosperidad.

Coincido plenamente con el final de la columna de Williams:

“Comparto el deseo del Papa Benedicto en asistir a nuestros hermanos en la necesidad. Pero creo que meter nuestra propia mano en nuestro bolsillo para hacerlo es digno y meritorio. Meterla en el bolsillo de otro para ayudar a quien lo necesita es despreciable y condenable”.

Be free.

Gustavo

morpheus-sunglasses.jpg

4 comentarios to “Puede el Offshore Banking ser considerado un pecado mortal?”

  1. anto75_a Says:

    Gustavo buena tarde.
    Post lindo.
    Estoy conforme contigo por lo que expresas.
    Saludos.

  2. freedombanker Says:

    Grazie Antonio… Come va ? Tanto tiempo !!! Abrazo

  3. sentires Says:

    Muy bien dicho, bien pensado, buen criterio…ningún halago, le aclaro.
    Sólo es que me alegran las coincidencias en la interpretación ¿o será que es la única posibilidad de interpretación que tienen ciertos temas?
    Bueh no sé. Pero estoy de acuerdo.
    Un beso,
    Vivi

  4. freedombanker Says:

    Hola Vivi !!! Que gusto verte por acá !!!

    Gracias por tu generoso comentario.

    Me alegra que coincidamos, aunque también me alegraría si no lo hiciéramos.

    Este blog trata sobre la Libertad.

    Y como dijera nuestro querido Sosan, “Aferrarse a las opiniones son la enfermedad de la Mente”.

    Te mando un beso muy grande, y es un honor tenerte con nosotros !!!

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