Paris Hilton, leíste el libro de tu bisabuelo…?

Hace muchos años, encontré en el cajón de la mesa de luz de mi habitación en un hotel de USA un librito cuyo título decía “Be my guest”.

Su autor: el legendario Conrad Hilton. A la sazón bisabuelo de la ahora famosa “jetsetter” Paris Hilton.

Conrad (padre de Barron Hilton, a su vez padre de Paris) no sólo fue el fundador de la cadena de hoteles Hilton, sino, además, un colega. Antes de dedicarse a los hoteles, fue banquero.

Sus padres, Gus y Mary, lo críaron en el inhóspito San Antonio de finales de siglo XIX, y siendo hijo de unas de las pocas familias de orígen anglosajón en la zonas, aprendió y dominó el español antes que sus compañeros de escuela dominaran el Inglés.

El librito, autobiográfico, me cautivó desde el primer momento. Como en todos los casos en los cuales se mira hacia atrás cuando uno ya alcanzó la cima, sin dejar de haber atravesado mil y un tropiezos y penurias, Conrad expone claramente allí su legado.

Y, conocedor de las debilidades humanas, quizás a través de entender las propias, no quiso quedarse con la duda de que su mensaje se entienda, y escribió un último capítulo denominado “Existe un arte de Vivir”.

Comienza el capítulo como, al parecer era él: Directo y al grano.

Dice: “Todos aspiramos al éxito. La esposa, el hombre de estado, el carpintero, el santo o el hombre de negocios, establecen un rumbo en base a sus deseos de realizarse, prosperar, y crecer en el campo elegido”.

Y pregunta inmediatamente: “Qué es el éxito?”

La respuesta no se hace esperar: “El éxito no puede medirse por la acumulación de dinero. Demasiados hombre ricos son un fracaso, y demasiados hombre pobres son maestros en el arte de vivir, como para hacer del dinero un criterio”.

Oh, oh… me dije en aquél entonces, no siendo más que un jóven e ingénuo entrpreneur…

Acaso Conrad Hilton, uno de los hombres más ricos del mundo tiene otro mensaje?

Y me sorprendió, entonces, en mis jóvenes prejuicios.

Habló de Gandhi, del Bhagavad-Gita, de Hellen Keller y de San Francisco de Asís.

De qué ??? Demasiado ocupado buscando la formula para prosperar en las revistas de negocios, apenas si conocía vagamente estas historias…

Seguí leyendo, al borde de la pileta del hotel, y Conrad mencionaba una lista de puntos que a su entender resumen su “Arte de Vivir”:

1. Hallar el talento propio. Cada uno nace con una vocación, y está en este mundo para encontrarla. Sólo el tiempo me enseñó cuanta sabiduría hay en esto.

2. Ser Grande. Pensar en “grande”. Actuar en “grande”. Soñar en “grande”. Otra vez absolútamente cierto. Nos olvidamos rápidamente de esto. Sólo los que aman lo que hacen, lo logran.

3. Ser Honesto. De su madre aprendió a respetar y defender la Verdad. Una vez que uno se sumerge en el engaño, no se puede parar…

4. Vivir con Entusiasmo. Según su experiencia, no hay nada que valga la pena hacerse, si se puede hacer sin entusiasmo. Los ejemplos que da, demuestran como grandes éxitos no hubiesen sido sino fracasos, sin entusiasmo. EL Saturday Evening Post perdió en plena época post depresión más de u$s800.000 antes de ganar un simple dólar. Sólo el entusiasmo permite atravesar las dificultades, y disipar las dudas.

5. No dejes que tus posesiones te posean. Este es mi favorito, y mientras lo leía me preguntaba que quería decir con esto. Años más tarde lo entendería con gran claridad, en mi propia experiencia.

6. No te preocupes por tus problemas. El equilibrio en la vida es esencial. El balance es una clave en el “arte de vivir” de Conrad Hilton. Preocuparse excesivamente no conduce a nada.

7. Contemplar a la gente cuando se puede, y nunca despectivamente. Quizás el punto esencial de su “arte de vivir”. Conrad nos desafía a cuán encerrados en nuestro mundo vivimos. A lo poco que nos interesamos por el otro. A cuán rápido nos animamos a prejuzgar a los demás. Y, además de citar el famoso ejemplo de Budha de quién confunde por sus pasiones una cuerda con una serpitente, Conrad declara sabiamente, “conociendo y entendiendo a los demás estamos en una mejor posición para cumplir con el precepto “amarás a tu prójimo como a tí mismo”.

8. Asumir la responsabilidad por el Mundo en el que vivimos. La democracia tiene por propósito la participación de todos y cada uno de los individuos. La voluntad del individuo es indelegable. Ý se logra participando.

9. Rezar consistentemente y con confianza. Conrad no habla de dogmas, ni trata de convertir a nadie a su fé. Habla de su experiencia, y de la efectividad de estar conectados con algo superior, sea en lo que cada uno crea, y como cada uno lo conciba. Sin nuestro contacto con lo trascendente, dice Conrad, no somos nada. O sea, nada más ni nada menos que encontrar el sentido… a todo este embrollo ilusorio.

Paris Hilton

No pude dejar de recordar esto, cuando hoy me encontré con los videos pornos, sin censura, de Paris Hilton, uno de sus tantos y escandalosos intentos por no pasar inadvertida.

Paris, perdón por una pregunta tán idiota. ¿Leíste alguna vez el libro de tu bisabuelo Conrad?

Gustavo

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PD: Gracias al “Pájaro que bebe” por suministrarnos su material.

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