Invertir no requiere de enormes capitales

El fin de semana, mientras asistía a una reunión en la casa de unos amigos, y conversábamos sobre mercados y oportunidades de inversión, uno de los participantes del grupo preguntó tímidadmente:

– Pero para acceder a esos retornos, y generar patrimonio, hay que tener un capital inicial importante, ¿no?

Mas allá de que no me deja de sorprender nunca, cómo profesionales y comerciantes, hábiles en sus áreas de competencia, muestran tan poca inteligencia financiera (y no los culpo, ya que durante muchos años la información estaba restringida para quienes no pertenecían a los segmentos más acaudalados – hoy ya, afortunadamente, no es así), y mantienen prejuicios ya absolutamente injustificados, la pregunta me generó gran empatía y, acorde a mis principios de tratar de ayudar a quién lo requiera, le expliqué que no era así.

Menuda sorpresa me llevé, cuando la cara de quién preguntaba mostró un gesto de incredulidad, y, lo peor, gran parte del grupo que conversaba amenamente, reforzó la percepción de que mi visión era, al menos, muy difícil, sino imposible.

Traté de hacer caso omiso a las miradas desafiantes, y aproveché la expectativa para explicar mi punto de vista:

“Las barreras para invertir y generar un patrimonio importante dependen, simplemente de 3 variables. A saber:

– Tiempo u Horizonte de Inversión

– Capital inicial y/o capacidad de ahorró y contribución a la inversión.

– Retornos sobre el Capital invertido.

Comencemos por el primero, dije.

Quién no tiene un Horizonte de Inversión a Largo Plazo? Al menos potencial, todos.

Y mientras uno comienza más temprano a tener un plan financiero, que contemple un proceso de inversión sólida, mejor. Esa es la ventaja de los jóvenes. Lamentablemente muchos de ellos la desconocen, y a pesar de que podrían amasar una fortuna interesante, aún con tasas mediocres, no son financieramente educados para ahorrar, y contribuir a su propia riqueza.

El tema del Capital Inicial es quizás hasta irrelevante. Se puede comenzar a generar riqueza aún desde la nada. Basta con aprender a consumir menos de lo que se gana, y ya hay capacidad de ahorro e inversión.

Esto lo saben – antes que ninguna otra cosa – las personas acaudaladas, y transmiten este “know how” de padres a hijos.”

No puedo negar que a esta altura me miraban raro. Pero las miradas desafiantes se habían convertido en miradas de interés, como si estuviese compartiendo secretos milenarios, solo revelados a unos pocos. No me extrañó tampoco. Esta es la paradoja de los “secretos abiertos”. Son tan obvios que ya nadie los tiene en cuenta.

Pero en todo concierto, siempre hay un sordo. Y uno, tratando de mostrar su idoneidad, desplegó su ego a pleno: “- Ah, sí ? Y como se invierte con cantidades tan pequeñas ? Quién te va a abrir una cuenta con cientos de dólares?”

Sin perder la paciencia, le respondí amablemente: “Quizás hayas quedado un poco desactualizado, Guillermo… Hoy podés abrir una cuenta con cientos de dólares, e incluso comprar todos los meses un par de acciones, en sitios como Sharebuilder, y otros.”

Las caras iban cambiando. Cada vez más sorprendidas.

“Hoy para invertir en Acciones, e incluso en opciones se pueden abrir cuentas con un par de miles de dólares – dije. Ese no es el problema.”

“Por último, el tema del retorno – agregué. Como dije antes, mientras más años haya de horizonte, esto es menos relevante. Para eso existe la Magia del Interés compuesto. Pero aún si uno comienza ya en edad avanzada (lo cual generalmente implica tener un capital inicial mucho mayor que cuando jóven) los retornos a que se puede aspirar, sin grandes complicaciones, pueden ascender a un 10-12% anual. Y con un poco de tolerancia al riesgo, hasta un 15%.

No hay dificultad, hoy, en armar una cartera balanceada de índices, y aportar en ella nuestros ahorros. Crecerá sólida y sin pausa, a lo largo de los años. Puedo asegurarlo, por mi propia experiencia – comenté.”

A esa altura, la resistencia estaba desarmada.

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“Y los miembros del Zen Trading Club están obteniendo retornos de arriba del 60% anual sin un monto mínimo de inversión en posiciones Delta Neutral en Opciones, y cómodamente desde sus casa, y sin abandonar sus ocupaciones”, y con esto terminé con todas las dudas.

En algunos se veía cara de “click”. Uy… Nos habíamos olvidado de lo básico.

Y sí. Así ocurre.

En otros, se veían sonrisas de agradecimiento.

“Una última pregunta – remató uno: Qué consejo le darías a mi hijo de 17 años?”

“Simple” – respondí.

“No dejes para mañana lo que podés hacer hoy. Aprendé a ahorrar, y pedí ayuda a alguien que pueda enseñarte como hacer para invertir, desde su propia experiencia. Quizás te cueste algún esfuerzo – tiempo y dinero – pero lo que aprendas te va a yudar a lo largo de toda tu vida!”

“Gracias, Gustavo”, me dijo aquél padre.

“De nada, Luis. Invertir no requiere de enormes capitales. Debemos lograr transmitir esto a las futuras generaciones. La pobreza implica falta de Libertad y sufrimiento. Saber como salir de ella, o evitarla, es una imperiosa necesidad”.

Y así es, mis queridos buscadores.

Como digo en mi libro “Libertad Financiera: Un Primer Paso a la Libertad Total”, invertir no requiere de enormes capitales.

Sólo del saber, la voluntad y la disciplina necesarias.

Enjoy.

Gustavo

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