02 Mar 10: La receta fácil siempre es más atractiva

Descubrir esto no es ninguna genialidad.

Lo más fácil implica siempre menor esfuerzo (al menos aparentemente, y en el corto plazo), y eso siempre es atractivo.

Los seres humanos estamos orientados a una economía energética, así que entre lo que implica X esfuerzo y lo que implica Z, si X < Z, no lo dudamos, y vamos por X.

A nivel individual vemos que el precio de esta elección a veces se paga caro.

Y no alcanza con que en nuestras infancias nos cuenten los cuentos de los 3 chanchitos, de la cigarra y la hormiga, o de la tortuga y la liebre.

Aún así, llegado el momento, tenemos una fabulosa tendencia a caer en el rol del chanchito más remolón, de la cigarra que más duerme la siesta, y de la liebre más arrogante, subestimando las capacidades de cualquier tortuga a la vista, hasta que nos pasa por encima…

Y nos cuesta aprenderlo. Y cocodrilo que se duerme, ya lo sabemos, es cartera.

Pero lo asombroso es cómo esto se repite a nivel colectivo.

Incluso con países que tienen una larga historia de éxito gracias, justamente, al esfuerzo de generaciones y generaciones.

Nada les fue regalado. Todo fue resultado de tremendos esfuerzos en dirección a sueños que, cuando los analizamos hoy, parecen imposibles.

Aún así, esta cultura del esfuerzo, del trabajo, algún día se termina.

Así como los hijos de algunas familias adineradas, cuyos padres no se toman la molestia de educarlos en la necesidad del esfuerzo, de pronto pierden la capacidad de generar riqueza. Solo saben consumirla. Solo han aprendido a dilapidar dinero. Siempre más fácil que generarlo.

Y somos hoy testigos de cómo naciones tán prósperas y desarrolladas se durmieron en el consumo y la deuda, y están a punto de ser carteras.

Aún pueden evitarlo.

Pero no será tan simple. Necesitan modificar culturas que ellas mismas desarrollaron, en base a la prosperidad que lograron, con mucho esfuerzo, varias generaciones anteriores. Y solo se recuerda el resultado. Se ha olvidado el proceso. El “como”. Nadie sabe ya aplicar esfuerzo. Todo lo que se logra imaginar es la receta fácil. La del emparche. La del alambre. La de barrer el polvo debajo de la alfombra.

Y el sistema es perverso. Porque acceder al poder hoy implica prometer cambios. Pero no perderlo implica mantener las cosas como están, y no abordar los problemas graves que siguen desgastando el bienestar conseguido hace muchos años.

Entonces, los líderes optan, como los individuos, por el famoso “mañana”.

Hoy es más fácil seguir inventando dinero, endeudarse, y patear los problemas para adelante.

Y gracias a un poco de historia, ya sabemos como termina esto.

No solo lo sabemos, sino que miramos el globo, y vemos la diferencia entre países que hace años, y con mucho ingenio, pero más esfuerzo todavía, convirtieron desiertos en praderas, y otros que convirtieron sus riquezas en graneros vacíos, y ya carentes de “joyas de la abuela” ni siquiera saben como se hace para ganar dinero (nunca lo aprendieron, y tampoco se preocuparon por aprender).

Tarde o temprano, el resultado será lo que hoy están forjando. Es un destino inexorable.

No es una buena lección para aprender ?

Sí. Lo es.

Pero pocos quieren verla.

Preferible seguir soñando con recetas fáciles, y mágicas.

Enjoy.

Gustavo.

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