El Toro: Un pobre exponente de irracionalidad

Nunca he presenciado en vivo una corrida de toros.

No podría tolerar ver el tremendo ensañamiento con el pobre torito, solo por dar un poco de placer a la horda humana.

Pero quienes si han visto el espectáculo, me cuentan (y lo he corroborado las pocas veces que he visto las corridas por TV) que la furia de los toros es tremenda.

Tanto, que algunos hasta han trepado a las plateas (y muchos aún se preguntan como lo han logrado), y embestido a los espectadores.

El toro, pobre, es un tremendo exponente de irracionalidad. Lucha, furioso, para terminar torturado, poco a poco, hasta morir en manos del torero.

Un pobre destino. Un triste espectáculo.

Peor aún, un desperdicio de energía por parte del toro, que no elige, y ni que hablar de los toreros, y de los que pagan por ver esta estúpida masacre.

En los mercados, a los optimistas se les denomina “toros”.

Y no es casual.

Cuando se entusiasman, ante las subas de precios, parecieran ver la capa roja del diestro torero, y sin medir consecuencias se lanzan al ataque.

Pobre del que se pone delante. No saldrá mejor parado que el de un descuidado torero, que cada tanto se lleva puesto un toro.

Hoy, fue casi una corrida de esas en que los toreros terminan maltrechos.

Los futuros, como dijimos antes de la apertura, señalaban un inicio en alza.

De movida la cosa empezó mal. El toro amagó, y el mercado abrió a la baja.

Mucho no se entendía, pero la horda se volcó a seguir a las instituciones, y a los pocos minutos se revertió tendencia, y una fuerte suba dejó en “off-side” a unos cuantos (ay, ay, los traders direccionales…!).

Luego de tocar nuevos máximos, la cosa se derrumbó y comenzó a viborear previo al anuncio de la Fed, amenazando con caer fuertemente.

Pero a las 2.15 PM EST la Fed anunció que dejaba las tasas como estaban, y los toros arremetieron con todas sus fuerzas.

El mercado se disparó en vertical, y quienes quedaron atrapados lo pagaron caro.

Pero como si esos sustos fueron pocos, a las 2.30 PM EST se vino todo abajo (dólar y petróleo incluído), dejando anodadados a los totos que ya se preparaban para descorchar por el torero muerto.

No obstante ello, la violenta caída duró poco, y hasta el final los toros retomaron el control comprando más y más.

Las razones de semejante algarabía fue que la Fed dejó las tasas sin subir. Y, sinceramente, no entiendo que hay para celebrar.

Si las tasas no se mueven (en CERO practicamente) es un indicio que aún nada está tan sólido.

Y me pregunto, una vez más, si los precios actuales (después de una suba de más del 70%) se justifican ante un escenario en donde aún la recesión, la desocupación, y el nivel de deuda no permiten a un gobierno dejar de intervenir salvajemente en la economía.

Los toros son irracionales. Son animales salvajes, y no saben que van a morir.

Al menos no tenemos pruebas que algún toro haya sobrevivido una corrida para contarle a sus compañeros su experiencia.

Eso sí. cada tanto Se “cogen ” a algún torero (toda mi empatía con esos bravos toros).

Pero los traders deberían pensar, y tratar de ser racionales.

Pero no. Prefieren saltar al vacío con los demás. Así pareciera seguro…

Eso sí. Que a nadie se le ocurra ponerse delante cuando toman envión para el salto, porque se los llevarán puestos.

El Toro, no hay nada que hacer, es un pobre exponente de irracionalidad.

Del Oso, otro interesante personaje, ya hablaremos en algún otro post.

Enjoy.

Gustavo.

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