Qué día para el Day Trader, por favor…!

Si el Day Trader promedio es sufriente por naturaleza, hoy debe haber tenido 3 o 4 infartos.

Para empezar, el mercado abrió bajo el aura de los nefastos datos del desempleo.

Nuestro amigo Pepe Day TRader (sí, ese mismo que viene alegrándonos con sus historias de éxito), sintonizando con la situación, y frotándose las manos, anticipadamente, con la posibilidad de hacer unos 10 0 15 puntos cuesta abajo, salió al galope vendiendo una importante posición en “short”.

De movida quedó en “off-side”. Los locals salieron a comprar, y sedujeron a la masa, elevando los futuros del SPX de 1111.25 a 1118.75 en los primeros 15 minutos.

Contrariado, pero aún fresco al comienzo de la jornada, alcanzó a “cortar
sus pérdidas”, y se decidió a revertir, creyendo que Mr.Market, inspirado en algún otro dato, iba a pasar a terreno positivo, luego de cerrar el “gap” de la apertura.

Pequeña sorpresa esperaba a nuestro Day Trader… Después de tocar los 1120, los futuros del SPX (es lo que comercia, porque sus “profesores” le enseñaron que el apalancamiento es lo que promueve una mayor rentabilidad) cayeron en picada, y quebraron en menos de una hora cuanto soporte encontraron en su camino.

Un verdadero pánico. Con acción retardada. Nuestro querido trader no sabía que hacer. Eso no estaba en los libros, ni se lo habían enseñado en los numerosos cursos que lo conviertieron en un experto del trading de futuros. Y como ya sabemos, la teoría es una cosa, y la práctica es otra. Por lo que entró resonancia con Mr.Market, y se contagió del miedo. Al fin y al cabo no había pasado más de una hora y era la segunda posición perdedora, con miles de dólares tirados a la basura (literalmente!).

El pánico es uno de los peores enemigos del trader (ya sabemos que la codicia es el otro, no?), y Pepe Day Trader ni atinó a pensar (de hecho, recordando los dichos de uno de sus tantos maestros, le dictó una vocecita interior: “Hay que actuar rápido, uno debe actuar en forma refleja”), y vendió cuando los futuros estaban en los 1106, y parecía que todo iba a caer por lo menos 20 puntos más.

Pero las cosas no siempre son como parecen. Y al llegar a los 1105, en vez de acelerarse las ventas, literalmente se secó la oferta.

No es que hubiera demanda. Solo dejaron de vender los “peces grandes”.

Pepe Day Trader, decidido a no quedar nuevamente engrampado, comenzó a recomprar su posición (con un promedio de 1107 – y se alegró que, por suerte, esta vez la pérdida no fue tan grande), y se dijo, al mejor estilo Jesse Livermore: “Si no creo que hay que estar <<short>> es porque debo estar “<<long>>”. Y siguió comprando, hasta armar una línea no menor, cosa que pudiera eliminar algo de sus pérdidas anteriores.

Si hay algo que no sucede a menudo, es que Mr.Market obedezca los deseos del Trader. Pero Pepe Day Trader aún no lo sabe. O al menos, no sabe que no lo sabe. Y entonces, siempre juega un juego ofensivo. El resultado es el “overtrading”, y cada vez que hay una “sorpresa” sus pérdidas son inmanejables.

Esta vez, quemado de espanto, se propuso “controlar el riesgo”: “voy a poner unos stop loss orders, y de última si el mercado me saca, me saca”, se dijo con la tranquilidad de los expertos.

Como dijimos, su costo promedio era alrededor de 1107, y Pepe Day Trader contaba con un rápido rebote. Claro, otra de las cosas que no le explicaron en sus cursos ni libros: el tiempo también juega en contra del Day Trader. En la campana final debe quedar “flat”, y lo que no logra ganar, o, peor, lo que pierde, es el resultado del día.

El mercado no le hizo caso a nuestro compañero de aventuras. No rebotó. Y quedó oscilando alrededor de los 1106-1107.

“Esta vez lo voy a agarrar”, se dijo. Voy a poner un “stop loss” holgado, para que las oscilaciones no me saquen la posición. Y calculó que un buen punto para colocarlas era 1105.50, un poquito debajo del último “low”.

Mr.Market estuvo oscilando cerca de su “stop” desde las 11.00 am EST hasta las 14.00 EST. Pepe Day Trader temblaba cada vez que el mercado amenazaba con retomar la caída. Se sumaban los nervios de los primeros errores, y el miedo de perder una vez más, sin posibilidad de recuperar nada.

A las 14.10 minutos, desmoralizado, aburrido, sin haber podido probar un bocado por haber tenido que quedarse pegado a su monitor, viendo como los “locals” intercambiaban figuritas sin que los precios fueran ni para arriba ni para abajo, y con miedo a que finalmente el movimiento fuera hacia abajo nuevamente, nuestro héroe de Wall Street decidió cerrar la posición.

Respiró profundo, y con el mismo dolor que uno se saca un clavo de su propio talón, disparó sus ordenes de venta.

Uffff… Se sintió aliviado. Al menos se había sacado el estrés de encima.

Pero el último error de nuestro Day Trader fue seguir mirando las cotizaciones (al fin y al cabo siempre se aprende, se justificó). A las 14.45 EST comenzó a fluir una demanda importante, y los futuros treparon raudamente. Anonadado, nuestro Pepe Day Trader vió como desde las cenizas del abismo resurgía el “ave fenix”, y los futuros remontaban (sin él, claro está) desde los 1107 hasta los 1120 (?!?!), sobre el final del “cash close”.

A esta altura, Pepe Day Trader estaba destruído, física y moralmente.

Qué día para el Day Trader, por favor…!!!

Enjoy.

Gustavo.

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